Determinados círculos oficiosos soviéticos no escondieron cierto contento después de la muerte de Suslov. “Se acabó la era de los viejos ideólogos. Ahora es la oportunidad de los pragmáticos”, comentaban. Para desvelar el nombre de la persona que podría suceder a Breznev sólo había, pues, que descubrir al pragmático. (…) Todos los indicios señalaban a Andropov, quien, durante los últimos meses, iba acercándose cada vez más al puesto preferente reservado para Breznev en las ceremonias oficiales. El pragmatismo del nuevo secretario general del PCUS tiene fácil explicación. El KGB -que él presidió durante tanto tiempo- tiene fama de ser el único organismo soviético que posee datos exactos sobre la situación real en la URSS. Como en cualquier otro servicio de inteligencia, sus agentes se dedican también a labores estadísticas, que poco se parecen a las que dan fama a su oficio.Y, al parecer, son más escrupulosos en su trabajo que los funcionarios del partido, que están más interesados en reflejar supuestos éxitos que en descubrir la realidad. De este modo, Andropov habría conocido mejor los problemas de su país, que vería a través de su tan pregonado pragmatismo, en lugar de hacerlo con filtros ideológicos, como el fallecido Suslov.