En todo caso, es en el ámbito de la creación estética donde Fernández Porta ofrece un juicio especialmente lúcido sobre el aprecio masivo de las obras más convencionales como una reacción acomplejada del consumidor a las complejidades manifiestas del afterpop: “lo que el público mayoritario hace no es asumir las condiciones de cambio de su época y saludar con parabienes aquellas obras artísticas que las representan con fidelidad, sino interpretar esas condiciones como un peligro y responder a ellas prestando atención a las obras que propongan una réplica tradicionalista explícita y sonora”. No se puede decir mejor