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El mismo año de la publicación del célebre artículo sobre la Reconstrucción, Du Bois fundó la revista The Crisis

Du Bois era un intelectual comprometido en el sentido sartriano del término. Su vida representó la lucha constante por una igualdad entre las razas, por la inclusión de los afroamericanos en la sociedad, y la defensa de su honor en la historia del país. El mismo año de la publicación del célebre artículo sobre la Reconstrucción, Du Bois fundó la revista The Crisis, y escribió que lo hacía por los siguientes motivos:

 

“El primero y más importante, como periódico que recoja los acontecimientos que suceden en el mundo relacionados con el gran problema de la relación interracial y específicamente a aquella que afecta al negro americano. Segundo, como comentario de opinión exhaustivo sobre literatura referente al problema racial; tercero, como foro para unos pocos artículos concisos; y finalmente, la página editorial que defienda los derechos de los hombres con independencia de su color y raza, por los más altos ideales de la democracia americana”.

via Xabier Fole – El mito de la Reconstrucción y la revista 'The Crisis'. La resistencia de los intelectuales afroamericanos | FronteraD.

El mito de la Reconstrucción y la revista ‘The Crisis’. La resistencia de los intelectuales afroamericanos | FronteraD

Sin medios periodísticos donde poder expresar sus puntos de vista, o recursos económicos para financiar sus propias investigaciones, ni acceso a las fuentes primarias de la época, los afroamericanos soportaron durante años la mayor de las injusticias: la manipulación del relato de sus propias vidas.

via Xabier Fole – El mito de la Reconstrucción y la revista 'The Crisis'. La resistencia de los intelectuales afroamericanos | FronteraD.

todo está relatado comprensiblemente: lo que ocurre es que los acontecimientos presentados carecen de lógica, todo es absurdo e indeterminado

Pynchon es un narrador sofisticado y un contador de historias nato. Al contrario de lo que sucede en la ficción de David Foster Wallace, donde el postmodernismo exige una metamorfosis narrativa, en las novelas de Pynchon todo está relatado comprensiblemente. Lo que ocurre es que los acontecimientos presentados carecen de lógica, todo es absurdo e indeterminado, los protagonistas “persiguen” cosas, cuestionan las acciones que toman, y nada está claro. Estados Unidos es un país víctima de sus propios miedos —asaltados por los enemigos interiores—, que manda a ciudadanos a guerras inventadas. California —donde Pynchon ambientó varias novelas— es la prueba de esa contradicción.

via La obsesión postmodernista y la fascinación por el absurdo: David Lynch, Foster Wallace y Thomas Pynchon | FronteraD.

La literatura que él pretendía hacer, al contrario de lo que algunos le achacaban, era profundamente realista. Quizás no poseía una R mayúscula, como la calificaba él, ni estaba contada de forma lineal, pero reflejaba los acontecimientos, paisajes, y sensibilidades del momento

En este ensayo se puede apreciar una evidente intensidad narrativa, pero también la profunda carga realista del mismo. Algo que Wallace siempre defendía cuando trataba de explicar su obra de ficción. La literatura que él pretendía hacer, al contrario de lo que algunos le achacaban, era profundamente realista. Quizás no poseía una R mayúscula, como la calificaba él, ni estaba contada de forma lineal, pero reflejaba los acontecimientos, paisajes, y sensibilidades del momento. Le preocupaba la televisión, la cultura pop, la publicidad, y las drogas, porque formaban parte de la sociedad de su país y, en cierto sentido, todos estos elementos crearon —especialmente en esa época— la idiosincrasia de la nación. Dejar de lado las referencias televisivas, como el programa Late Night with David Letterman, al que le dedicó un famoso relato, o Alcohólicos Anónimos, sería obviar un pedazo de realidad contemporánea. Un verdadero artista que pretenda, a través de sus novelas, describir el mundo que le rodea, debe poner toda la carne en el asador. La construcción del escritor requiere la puesta escena de una inevitable catarsis. El viaje de La broma infinita es un ejemplo de descripción de ese “todo”.


En una de las cartas a Kirkpatrick Sale, Pynchon afirmaba que “la novela tradicional realista es el único tipo de novela que vale una mierda”. Una aseveración cuanto menos sorprendente, ya que Pynchon se convirtió en uno de los autores emblemáticos del postmodernismo literario, con un estilo muy alejado de ese tradicionalismo que tanto admiraba.

via La obsesión postmodernista y la fascinación por el absurdo: David Lynch, Foster Wallace y Thomas Pynchon | FronteraD.

convencidos de que en la fantasía reside mucha más autenticidad que en el realismo…

De esta manera nos volcamos en una ficción distinta, sin reglas impuestas por géneros y estilos, que nos traslada a un mundo especial al que asistimos convencidos de que en la fantasía reside mucha más autenticidad que en el realismo…

…El escritor Julio Cortázar solía decir —como parece insinuar David Lynch en relación con sus películas— que no le interesaba el típico lector que había que llevar arrastrado por la nariz; alguien cuyo principal objetivo cuando coge un libro es conocer el desenlace de la historia; el saber quién es el asesino, el culpable, quiénes deben cargar con la responsabilidad y pagar por aquello que han hecho, o aquello que nos han contado que han hecho. El escritor argentino, en cambio, buscaba un “lector cómplice”, que descubriera al mismo tiempo que el autor los secretos de su obra. Pero eso no significa que el absurdo no posea un significado, ni que esté alejado de nuestros intereses e inquietudes. Puede que sea otra forma distinta de manifestación, pero la realidad sigue estando ahí, palpable para aquellos que quieran descubrirla.

via La obsesión postmodernista y la fascinación por el absurdo: David Lynch, Foster Wallace y Thomas Pynchon | FronteraD.

La obsesión postmodernista y la fascinación por el absurdo: David Lynch, Foster Wallace y Thomas Pynchon | FronteraD

Cuando el novelista vio la película de Lynch, Terciopelo azul, quedó completamente deslumbrado:

 

“Fue el primer indicio de que ser un surrealista, o un escritor raro, no te exime de ciertas responsabilidades. Sino que, de hecho, te las aumenta… Quiero decir que la mayor parte de la palabra surrealismo es realismo. Es un extra realismo, es algo por encima del realismo.”

via La obsesión postmodernista y la fascinación por el absurdo: David Lynch, Foster Wallace y Thomas Pynchon | FronteraD.

mapping the clusters of communications behind popular movements, uprisings, political organizing: in other words, those moments when civil society rises to shape history, to make a better future in the open world of the streets and squares

This metadata — the patterns and connections of communications rather than their content — is particularly useful, as my friend Chris Carlsson pointed out, at mapping the clusters of communications behind popular movements, uprisings, political organizing: in other words, those moments when civil society rises to shape history, to make a better future in the open world of the streets and squares.

Tomgram: Rebecca Solnit, Emerging From Darkness, the Edward Snowden Story | TomDispatch.

“Some of the darkness may be by design” / 40% of Detroit’s Street Lights Don’t Work : The New Yorker

Some of the darkness may be by design. In discussing the street-light problem with Bloomberg.com last year, the Wayne State University law professor John Mogk said Detroit has a thinly spread population, with up to twenty city neighborhoods that were less than fifteen-per-cent occupied. Repairing the lights and delivering service to those areas is expensive and inefficient; prioritizing others is one way to congregate the citizens of a new, smaller Detroit.

That, of course, is small solace to those for whom the lights have gone out. For more than three hundred years, city governments have pushed back the fears of night with artificial street lighting. Prior to the bankruptcy, Detroit was struggling along, nearly half in the dark, with a new state-created Public Lighting Authority that would be able to borrow funds the weakened city could not. That authority’s ability to continue functioning will help shape the prospects of a now-dimmed Detroit.

via 40% of Detroit's Street Lights Don't Work : The New Yorker.

Abraham Lincoln and the Birth of Stand Your Ground : The New Yorker

This practice was fuelled by a principle of common law, traced brilliantly by the historian Richard Brown, in his book “No Duty to Retreat.” In English common law, there was an old concept that, if you were engaged in conflict and killed someone, to prove self-defense you had to demonstrate that your back was—in most cases, literally—against the wall. You had a “duty to retreat.” In America, the new concept was that you had no duty to retreat—indeed, you had an obligation not to retreat. You were more or less required to blast away at anyone who approached you with, as you saw it, ill will. You didn’t have to show that you had tried to escape the confrontation. In 1856, Texas law, Brown writes, gave private citizens “wide discretionary powers to kill their fellow citizens legally and with impunity.”

via Abraham Lincoln and the Birth of Stand Your Ground : The New Yorker.

Los Angeles Review of Books – Cicero’s Tongue: “Hey! It’s Me, Trayvon!”

Despite all the time spent with him on campus, they did not see Cedric. They did not see his son. Cedric became an Invisible Man. All they saw was a walking, two-bodied Black trope. And that is exactly what George Zimmerman saw: a trope. All he experienced. Not Trayvon Martin. Not a person. Not an American or even a human being, just a Black trope — a disruptive figure occupying the anxiety-ridden terrain of his White imagination. Therefore, as it has been during and since the American Enslavement, it, the Black trope, had to be domesticated. Controlled. Put in its place. And if necessary, murdered.

via Los Angeles Review of Books – Cicero's Tongue: “Hey! It’s Me, Trayvon!”.



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