desde la banalización de la opinión, la devaluación de la crítica en polémica, el rechazo a una práctica investigadora que vaya más allá del computerizado fact-check…

Después de ver la entrevista a Gómez de Liaño en El Objetivo de Ana Pastor.

No puede existir democracia sin un periodismo libre.
Pero hoy más que nunca hay que recordar que el Imperio no controla los medios desde la manipulación directa (salvo burdas excepciones) como en otros tiempos sino desde la banalización de la opinión, la devaluación de la crítica en polémica, el rechazo a una práctica investigadora que vaya más allá del computerizado fact-check… Esto es mediante la neutralización absoluta y sutil de su inmensa fuerza. Tristeza ante el espectáculo provinciano de nuestros medios e inquietud ante el camino que nos queda. Para una reivindicación democrática y una reinvención de nuestro ser político urge una crítica profunda del periodismo, su papel y sus protagonistas. 

En un día como hoy, marcado por la muerte de David Frost, es fundamental recordar que el periodista está inmerso en la batalla por la verdad, por el conocimiento, por los hechos y las palabras, y que en toda batalla es necesaria una estrategia, no se puede pedir la exclusiva o la bomba informativa como quien pide la opinión a un amigo en un bar. Arte del diálogo, del que conoce el terreno mucho mejor que el enemigo para saber llevarle al punto más débil. Astucia, no acoso… Es el único arma que nos queda ante la perfección del control en el sistema contemporáneo, ser más listo aunque sea sólo durante un instante.