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Peter Handke: “no existe la reproducción uno por uno”

“Siempre he pensado que la vida está para ser transformada a través de la escritura en ficción. Como dijo Hermann Hesse una vez: “Hace tiempo que echo de menos el peligro de la ficción”. Toda esa escritura de reportaje que pretende reproducir en escala de uno por uno la realidad es falsa: no existe la reproducción uno por uno. La invención, la ficción son la verdad. Por eso la literatura es más espontánea, me refiero a la literatura que se expone al riesgo de lo espontáneo, de la ficción, de la imaginación. Pero de la imaginación exacta, tal como la entendía Ludwig Hohl: “La imaginación no es una fantasía cualquiera, es el calentamiento de aquello que existe”.”

via Peter Handke:
“La invención y la ficción son la verdad”
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el momento en que comienza a tener una visión de conjunto, pero todavía no se ha disipado la bruma que cubre los horizontes lejanos…

“Dicen que los árboles no dejan ver el bosque, pero el período más interesante de la investigación sigue siendo el momento en que el historiador comienza a tener una visión de conjunto, cuando todavía no se ha disipado la bruma que cubre los horizontes lejanos, de suerte que no se ha distanciado de los detalles de los documentos en bruto y que éstos conservan aún toda su lozanía. Su mayor mérito no es quizás tanto el de defender una tesis como el de comunicar a sus lectores la satisfacción de su hallazgo; el de sensibilizarlos, como lo ha sido él mismo, a los colores y a los senderos de lo desconocido. Pero el historiador tiene, además, la ambición de organizar todos estos detalles concretos en una estructura abstracta y, afortunadamente, le sigue costando trabajo librarse del revoltillo de impresiones que excitaron su búsqueda aventurera, poco diestro que es todavía a doblegarlas a la necesaria álgebra de una teoría.”

Philippe Ariès,
El niño y la vida familiar en
el Antiguo Régimen

“May the discursive structure stand for the seal”

IN THE TWO CENTURIES following the turn of the first millennium, literate individuals in Western Europe rarely if ever resorted to mediated expression, to indirect communication by means of the written word, without expressing some sense of the absence of immediacy, that is, of personal presence. When Bishop Arnulf of Lisieux ( d. 1181) could not attend a council in London, he sent a letter “so that the page might take the place of his person and the letter might faithfully bring his voice to life.” Slightly earlier, Bernard of Clairvaux ( d. 1153) sought to reassure his correspondents about the authenticity and representativeness of two letters to which he was unable to affix his seal. In one letter, he wrote: “I do not have my seal handy, but the reader will recognize the style because I myself have dictated the letter.” The other letter states: “May the discursive structure stand for the seal, which I do not have handy.” Bernard expects readers to notice his personal presence, however immaterial, within the fabric of the text, through its style and diction. His secretary and biographer, Geoffrey of Clairvaux (or of Auxerre, d. after 1188), emphasized this conflation of person and text by entitling Chapter 8 of his biography: “On St. Bernard’s writings and the image of his soul expressed in them.”

Medieval Identity: A Sign and a Concept
Brigitte Miriam Bedos-Rezak
The American Historical Review
Vol. 105, No. 5 (Dec., 2000), pp. 1489-1533

Oeconomus prudens et legalis

Florin, Franz Philipp - Oeconomus prudens et legalis

Florin, Franz Philipp – Oeconomus prudens et legalis



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