ver pasar una aleta muy lejos

Martes 28 de septiembre 1926 “Pero siempre está la cuestión de si deseo evitar estas melancolías. En parte son consecuencia de aislarse y tener un interés psicológico que falta en la situación normal de trabajo y diversión. Estas 9 semanas proporcionan una inmersión en aguas profundas, un poco alarmante pero llena de interés. Todo el resto del año está una (diría que con razón) refrenando y controlando esta extraña e inconmensurable alma. Cuando se expande, aunque una se asusta, se aburre y se entristece, es, como yo me digo, tremendamente singular. Tiene un filo cortante que me parece de gran importancia, una vez de cuando en cuando. Una baja al pozo y nada la protege del asalto de la verdad. Allí abajo no puedo escribir ni leer; existo, sin embargo, soy. Luego me pregunto qué soy, y obtengo una respuesta más aproximada aunque menos halagadora de la que obtendría en la superficie, donde, a decir verdad, recibo más alabanzas de las que merezco. Pero las alabanzas se acabarán; me quedaré sola con este ser singular en la vejez. Me alegro de encontrarle en general tan interesante, aunque profundamente desagradable.”

Jueves 30 de septiembre 1926 “Deseaba añadir algunos comentarios a esto, al lado místico de esta soledad; que no es uno mismo sino algo del universo lo que nos queda al final. Es eso lo que resulta aterrador y excitante en medio de mi profunda melancolía, depresión, aburrimiento, o lo que sea: uno ve pasar una aleta muy lejos. ¿Qué imagen podría encontrar para transmitir lo que quiero decir? Creo que realmente no hay ninguna. Lo interesante es que en todos mis sentimientos y pensamientos nunca había tropezado con esto antes. La vida es, dicho con sobriedad y precisión, lo más extraño; contiene en sí la esencia de la realidad. (…) Lo único que me propongo hacer es tomar nota de un curioso estado mental. Me arriesgo a suponer que quizás sea el impulso de un nuevo libro. En la actualidad mi mente está totalmente vacía y virgen de libros. Quiero observar para ver cómo surge la idea al principio. Quiero seguir el rastro de mi propio proceso.”

Virginia Woolf, Diarios