Archived entries for fiction

The Fictions of Finance | Dissent Magazine

In this sense, the finance novel carries a second pervading irony: for all the information it provides, its ultimate achievement is to draw a circle around our ignorance. Yes, it makes much of the raw data of experience, but only in order to direct our attention to the full range of our illiteracy. Hans is dazzled by his Caribbean friend’s argot, a card game called wapi, the all-fours club, roti and doubles, the language of the street. The narrator of Rahman’s novel reminds us that bankers have their own names for these new money-making equations, but only to preserve the “mystique of the priesthood.” Lanchester calls this reversification, the process by which language evolves over time to indicate its very opposite, in the way that a hedge is a border or boundary, but hedge funds are often unregulated investment opportunities that are literally “unhedged.” The first obstacle, says Lanchester, is “the words themselves.” Language is the mystical foil that preserves the aura of the expert, the native, he who is in the know. It is a form of denial, too, that shields the trader from his own guilt: as Lanchester reminds us, quoting Martin Amis, “Denial was the best thing. Denial was even better than smoking.”

To whom do we distribute the tedious work of tearing away the veil? In the face of the “boring” and the “complex,” where is the intellectual vanguard? Novelists like Dreiser and Zola were committed socialists, and naturalism was a political project as much as an aesthetic one. Who are their counterparts today?

In the interim, there are projects like Occupy Finance, an e-book put out by the Alternative Banking Group and available for free download, on the principle that “you do not need a PhD in economics to understand what is happening.” The labor of reconfiguring the imagination, that imagination so strained by the abstractions of financial crisis, and of drawing other worlds, has been left to projects like them. The finance novel, participating as it does in what has been called capitalist realism—an ideological inability to imagine any kind of rupture to the political and economic systems of the present—is just catching up. But little by little, it punctures the aura of the specialist, for the long age ahead.

via The Fictions of Finance | Dissent Magazine.

“puntos fijos”, elementos de referencia que le permitan a uno mantenerse orientado en el plano de la ciudad y en los otros planos simultáneos o sucesivos del tiempo

Patrick Modiano es un escritor contagioso. No es posible leerlo sin transfigurarse un poco en un personaje suyo. Empieza uno a leer una novela de Patrick Modiano y cuando sale a la calle ya nota que va entre muy absorto y muy atento, percibiéndolo todo a su alrededor y al mismo tiempo echando en falta lo que ya no existe, fijándose en los desconocidos y en las desconocidas que pasan y en los nombres de las tiendas, en todo eso que uno de sus personajes llama “puntos fijos”, elementos de referencia que le permitan a uno mantenerse orientado en el plano de la ciudad y en los otros planos simultáneos o sucesivos del tiempo. Uno va por la calle, en este octubre atlántico de Madrid, con una novela de Modiano en el bolsillo, y se parece al muy probable narrador de esa misma novela, que quizá llevará un libro de título raro comprado en un puesto de segunda mano o un cuaderno en el que vaya apuntándolo todo: nombres de calles de París que muchas veces aluden a ciudades o a países extranjeros, direcciones de personas o de negocios tomadas de los anuncios por palabras, nombres de cines, de cafés, de tiendas, de librerías, números de teléfono.

via Octubre Modiano
Antonio Muñoz Molina | Babelia
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journalism, biography, historical texts, correspondence, advertisements, and images (…) possess an equivalent fictionality

Like many societies, the novel is a hybrid construction pretending to be an organic miracle. From its beginnings, fiction has had borderless relations with nonfictional sources, has found ways to incorporate and exploit journalism, biography, historical texts, correspondence, advertisements, and images. But, since fiction is an invention masquerading as a truth, the riot of intertextuality is often craftily smoothed into a simulacrum of orderly governance: these different materials, the novelist seems to say, possess an equivalent fictionality, and just naturally belong together like this—trust me. Some of the pleasure of reading novels, perhaps especially modernist and postmodernist ones, has to do with our simultaneous apprehension of invention and its concealment, raw construction and high finish. We enjoy watching the novelist play the game of truthtelling.

via James Wood: The Punished Land – The New Yorker.

Juan Francisco Ferré: Manhattan (no) es real

Sin la contribución de Dick y de Borges difícilmente habría podido Lethem concebir una novela como ésta donde, a través de los mecanismos de la ficción, se logra superar la idea de la conjura de lo real a fin de preservar un contacto con la realidad no mediatizado por las ficciones del poder. Esa idea subversiva sobre la realidad la sostiene en la ficción Perkus Tooth, el patético gurú de nombre pynchoniano, aficionado a la marihuana y las películas inexistentes, que se cruza en el camino del confuso narrador y protagonista, Chase Insteadman, para trastornar definitivamente su comprensión de lo que es real o no en Manhattan después de conducirlo a dudar sobre su papel en la representación que la ciudad da de sí misma a diario. Manhattan es descrito como un ecosistema social donde Insteadman, antigua estrella televisiva infantil reconvertida en fetiche lúdico y estético de la clase alta, vive como una criatura mimada y privilegiada. La epifanía moral que le aguarda al final de este viaje alucinante al fondo de las apariencias la existencia contigua de una Manhattan real y otra virtual, separadas por una barrera ínfima conseguirá alejarlo del mundo de los ricos y los poderosos, que dominan la totalidad del espacio urbano con sus imposiciones, cultos y valores, contrarios a los deseos de la multitud que también lo habita desde el anonimato, el fracaso y la alienación.

via LA VUELTA AL MUNDO: MANHATTAN (NO) ES REAL.

Lanark…un medio inhabitual, laberíntico, metafórico incluso en su arquitectura y en su geografía, un orbe apocalíptico e irreal

¿Denuncia? Sí, por supuesto, bajo la forma de distopía funcional política y económica desarrollada en un medio inhabitual, laberíntico, metafórico incluso en su arquitectura y en su geografía, un orbe apocalíptico e irreal dominado por vías aéreas que conectan mundos superpuestos e infinitas escaleras que no siempre llevan al mismo lugar, con una ácida crítica, aunque muy literaria, hacia la mercantilización abusiva y el creciente, insaciable y omnímodo poder de las impías multinacionales que podría recordar, en algunos aspectos, incluso el metaliterario, a la posterior La broma infinita.

“Te estás dejando engañar por la ilusión política más vieja que existe. Crees que puedes cambiar el mundo hablando con un líder. Los líderes son efecto de los cambios, no sus causas. No puedo hacer prosperar una tierra si mis opulentos patrocinadores no pueden explotarla”.

Ni el tiempo transcurrido desde su publicación, ni los cambios que en estos treinta años ha visto la civilización, ni la renovación en las formas estilísticas de los nuevos enfoques narrativos de ese concepto en continuo cambio que llamamos “novela”, afectan en lo más mínimo a la vigencia de Lanark; si acaso, como en las peores pesadillas, podemos comprobar con estupor cómo las amenazas ficticias van encarnándose en ese difuso mundo que llamamos realidad. Lanark es un libro imprescindible, y Gray un autor al que merece la pena seguir.

via “Lanark”, de Alasdair Gray – Revista de Letras.



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